martes, 31 de mayo de 2011

LAS ARRIBES EN -- PINCELADAS


Vendimia, de Guadalupe Pérez.


Guadalupe junto a otras dos obras suyas.

Ramona Robledo, vecina de Masueco, visita la exposición.


Unos turistas ante el cuadro Rama de almendro de Mª del Consuelo González.


Perdices de Guadalupe Pérez Ramos.


Rupitín, en Aldeadávila, de Guadalupe.


El jardín de Mª del Consuelo González.


Pasando por Vega Terrón, de Guadalupe.


Arribes en flor, de Mª del Consuelo González.


Guadalupe también pinta en piedras.

,,,,,,,

Natural de Las Arribes, concretamente del vecino Aldeadávila, aunque desde muy pequeña es muy conocida en Masueco, donde venía frecuentemente acompañando a su padre que traía fruta en un camión, para vender a los comercios. Guadalupe Pérez empezó su singladura artística hace nueve años, en el taller municipal de pintura de Ciudad Rodrigo. Ha sido galardonada y ha conseguido premios en concursos de pintura rápida. En el taller conoció a Mª del Consuelo González, de Ciudad Rodrigo, naciendo gran complicidad entre ambas. Desde entonces, exponen juntas. Su profesor, Carlos García Medina, ha ido viendo y analizando su evolución con el dibujo y las formas. Según palabras del propio Carlos:"su bautizo con el color y los rudimentos... he visto como poco a poco han ido afianzándose, ejercitándose en este bello, pero difícil mundo de la pintura y como, poco a poco, han ido surgiendo dos espíritus inquietos...". Guadalupe, al igual que Consuelo, tiene una gran vocación y, ambas son amantes de experimentar diferentes técnicas de paleta colorista. Desde obras impregnadas de naturaleza arribeña y color y, desde su peculiar estilo, plasman la belleza de Las Arribes derrochando espontaneidad y alegría. Al terminar de ayudarle a montar la exposición Guadalupe sonríe y me dice:"Me encanta exponer en la oficina de Masueco porque me he llevado una grata sorpresa. En un principio, creí que no iban a entrar muchos cuadros porque me pareció muy pequeña, pero que sorpresa me he llevado al ir colocando los cuadros y, darme cuenta de que este espacio da para mucho. Hay 17 cuadros y aún queda sitio para más". También según sus propias palabras, está satisfecha. Sus honestas palabras, su acentuada sonrisa y el brillo de sus preciosos ojos verdes la delatan. Se siente orgullosa de lo que luce su obra en estas paredes de piedra. Termina diciéndome:"Me he sentido a gusto, sin que nadie me exiga el tipo de pintura que tengo que poner y, contenta de haberte conocido." Esta vez soy yo la que sonrío.
,,,,,,,

No hay comentarios: